Cómo realizar correctamente un masaje erótico a una escort antes del sexo

Cuando contratamos a una escort, no es para que lo haga ella todo. Es importante hacer nosotros cosas para sentir que la relación es mayor y en consecuencia ambas partes vamos a disfrutar y en consecuencia conseguir que el grado de intimidad sea mayor. Por ese motivo hoy te vamos a mostrar como hacer un buen masaje erótico a una escort. Así disfrutarás más de la experiencia y conseguirás el placer completo que buscas.
Preparación de la zona
Para comenzar un masaje es esencial preparar un ambiente cálido y relajante. La temperatura debe ser agradable, sin corrientes de aire, y la luz tenue ayuda a calmar la mente. Una música lenta crea un ritmo tranquilo que favorece la conexión y el bienestar entre ambos. Mantener el espacio limpio y ordenado transmite paz y facilita que la persona se sienta cómoda.
Es importante disponer de aceites o lociones que suavicen el contacto y protejan la piel. Antes de iniciar, conviene hablar con la persona sobre sus preferencias y zonas sensibles para adaptar el masaje, generando confianza y una experiencia más placentera.
Técnicas de relajación
El propósito principal del masaje erótico es preparar el cuerpo y lograr un estado de calma profunda antes de pasar a la excitación. Empezar con caricias lentas y ligeras ayuda a que los músculos se destensen y el cuerpo se acostumbre al roce. Deslizar las manos con una presión leve sobre la espalda, el cuello y los hombros contribuye a eliminar el cansancio físico y mental acumulado.
Las manos deben moverse con suavidad y firmeza, siguiendo las líneas naturales del cuerpo sin realizar gestos bruscos que puedan resultar incómodos. Mantener una respiración tranquila y acompasada transmite serenidad, generando una atmósfera de confianza y entrega. Cuando ambas respiraciones se sincronizan, se potencia la conexión y se profundiza la sensación de bienestar.
El cuello y los hombros son zonas que concentran gran parte de la tensión diaria, por lo que se recomienda prestarles especial atención. Con movimientos circulares lentos y presiones controladas se alivian los nudos musculares, dejando el cuerpo más relajado y abierto a disfrutar del contacto íntimo que puede venir después.
Masaje de la espalda y gluteos
Cuando la otra parte, en este caso la escort ya está relajada, es más fácil conseguir el placer sea más fácil de obtener. Y aquí es cuando tenemos que comenzar a masajear la espalda, una de las zonas más relajantes y sensibles. Para conseguir un grado elevado de erotismo lo mejor es comenzar desde la zona de los hombros e ir poco a poco bajando. Todo esto hay que hacerlo sin prisas, lo importante es disfrutar del momento. Eso sí, hay que tener cuidado con la intensidad, no hay que apretar demasiado.
Otra de las zonas que es importante masajear es la zona de los glúteos. No hay que ir a la zona de golpe, sino que hay que hacerlo poco a poco. El objetivo es demostrar a la mujer que la respetamos y no invadimos sus partes íntimas de golpe. Alternar movimientos suaves con ligeras presiones puede aumentar la excitación y preparar al cuerpo para el contacto más íntimo. Recuerda, la comunicación es fundamental para ambas partes.

Masaje de las piernas
El masaje en piernas y pies ofrece una sensación de calma intensa y puede volverse muy sensual si se realiza con cuidado. Comenzar por los muslos y avanzar hacia los pies ayuda a aliviar la tensión corporal y a estimular la circulación.
Los pies son zonas muy sensibles. Acariciar el arco, la planta y los dedos con movimientos suaves y constantes genera placer. Mantener un ritmo fluido potencia la conexión y despierta la sensibilidad.
Masaje erótico en las zonas íntimas
Cuando la escort alcanza un estado de calma y confianza, es posible avanzar hacia un masaje con un tono más sensual, centrado en zonas que despiertan el deseo. Es esencial mantener siempre el respeto por los límites acordados y fomentar la comunicación durante todo el proceso. Comenzar con toques suaves en los muslos, el vientre y los glúteos ayuda a crear una evolución natural hacia áreas de mayor sensibilidad.
Los movimientos deben mantenerse pausados y delicados, alternando entre una presión ligera y deslizamientos armoniosos. Observar las señales del cuerpo y las expresiones de quien recibe el masaje orienta sobre lo que resulta más placentero. Combinar caricias tenues con masajes más firmes permite que la excitación crezca de forma gradual, evitando cualquier molestia o tensión.
Un punto clave es no acelerar los tiempos. La paciencia refuerza la conexión emocional y eleva la intensidad del momento. Cada roce, cada contacto, debe tener intención y cuidado, buscando que la persona se sienta atendida y valorada. Lo importante no es la prisa por llegar a un fin, sino disfrutar del camino compartido, prestando atención a cada respuesta y construyendo una experiencia íntima, lenta y respetuosa que invite a la confianza y al disfrute mutuo.
Uso de aceite para masajes
Los aceites y lociones aportan suavidad al contacto y enriquecen la experiencia del masaje con una sensación más placentera. Es mejor optar por productos con fragancias naturales y ligeras que no resulten invasivas. Antes de aplicarlo, conviene frotar el aceite entre las manos para repartirlo de forma uniforme y lograr un toque más fluido.
Calentar ligeramente el producto ayuda a mantener la comodidad y favorece la relajación. Una piel bien hidratada permite movimientos continuos, evitando molestias o roces. La cantidad usada debe ser la justa para cubrir la zona sin dejar residuos grasos, consiguiendo así un masaje agradable y cómodo tanto para quien lo da como para quien lo recibe.
Transición del masaje al sexo
El masaje erótico sirve como preparación para el sexo, aumentando la excitación y la sensibilidad del cuerpo. Una transición suave y natural asegura que la experiencia sea placentera para ambos. Mantener un ritmo constante, seguir las señales de excitación y no apresurar la interacción ayuda a prolongar el disfrute.
Al pasar del masaje al contacto sexual, es importante mantener la comunicación sobre preferencias y límites. La persona que recibe el masaje debe sentirse en control de la situación, lo que potencia la confianza y la comodidad. Esta transición debe ser gradual, con movimientos que integren lo erótico y lo íntimo sin causar tensión ni incomodidad.